miércoles, 12 de abril de 2017

LOS ALBORES DEL TIEMPO

 
Aún existen instantes
en los que sueño contigo
y siento que la quimera
todavía se torna posible.
 
Retumba de pronto
el fulgor del despertar,
la bujía que me electriza,
la llama ardorosa,
el fogoso segundo
en que nos entregamos
para siempre.
 
La noche clama al cielo
y en esa luna rosa
nos miramos a los ojos,
en el único lugar
donde me siento viva.
 
Que el tiempo no se detenga,
que cada día sea el último
de mi vida a tu lado.
Que me hospede en tu pecho
y more toda la eternidad.


lunes, 3 de abril de 2017

MI CAMINO

 
Por primera vez
en toda mi vida
echo a volar
las mejillas al viento
para decorar el rojo
de mis días.
 
La bruma mágica
que reinventa mi destello
vela una caricia interminable
cuando el sol batalla
por su brotar.
 
Es en ese nuevo universo
donde tu piel y mi piel
se imaginan,
donde el roce
de tu cuerpo
desnuda nuestra historia.
 
Sensual instante regalado
al compás de
antiguos amores.
Leyendas que se repiten
en la fragancia
del tiempo
nunca olvidado.
 
Corazones que laten,
que tiemblan como
las mariposas
en las flores.
Es la savia de la vida,
el canto de los pájaros,
nuestro camino encontrado.
 
 
Fotografías: Santoña (Cantabria). La primera es el contraste de unas flores frente al mar esmeralda, subiendo al monte Buciero; y la segunda el comienzo del puerto.

martes, 28 de marzo de 2017

ARISTAS DE AGUA

 
 
El color de la lluvia
pinta cada buhardilla
con luces púrpura.
 
París. Desde la colina
de Montmartre ya huele
a sábanas de seda,
a nevado satén
abrigado por el frenesí
de los amantes.
 
Cada gota es el susurro
en tu cuerpo,
apenas un tibio roce
que sugiere, que seduce,
que seduce, que sugiere
una aventura bohemia,
dulce caramelo
en tiempo regalado.
 
El tacto de la lluvia
resbala volátil hasta Pigale
entre ríos de ternura.
Tu rostro encendido
por las buhardillas,
por el delirio contenido,
cántico dorado de aristas de agua.

sábado, 25 de marzo de 2017

AMOR DESESPERADO

 
El amor es tan fuerte
que traspasa
la barrera
del otro ser
y ya nunca puede regresar
a ser uno mismo.
 
Fotografía: cedida por África Belloso.


martes, 14 de marzo de 2017

RENACER

 
 Ahora en que las
ramas del viento
auxilian mi raíz
y cantan el baile secreto
de la libertad,
una historia
bautiza mi vestido
con restos de aquel naufragio.
 
Mi corteza se esconde
entre la fortaleza
de tu abrigo
y la vetusta resaca,
misteriosa entre acertijos,
anida sueños
 en la senda de mi alborada.
 
 Estas primeras luces
 tratan de ocultar la memoria,
y el jugo de la esperanza
fantasea con mi quimera
en éxtasis
para llegar a la cruzada
donde se expande
el sigilo de tus besos.
 
Fotografía: África Belloso.


miércoles, 1 de marzo de 2017

LIBERTAD



Desde la furgoneta de hielo
que rompe en las dunas
trato de ignorar
el rencor de las miradas
para protegerme
de mi propia piel.

Un niño olvidado
corre al compás de las ruedas
como amapola que grita
al borde del camino.
Estiro mi mano
pero no logro alcanzar la suya.

Lloro sus lágrimas
cuando apenas rozo
la afrenta
del verde de mi cantimplora
y la sed ahoga
un grito de libertad.

No quiero perder
el recuerdo de su cuerpecito.
Ansío llevármelo
en mis rodillas
pero la frontera está lejos
y el exterminio
nos hace volar por los aires.

Corro desesperada 
en la distancia
sabiendo que es inútil
volver atrás,
hallar su alma perdida
entre los escombros.

Hoy he vuelto a soñarlo,
pienso mientras despierto
a mis hijos
de entre sus edredones
de colores.

martes, 21 de febrero de 2017

ARMA LETAL



Eres tú, mi amada
que llega a los árboles
en los que habito
y rocía las flores
que anidaron en tu nombre.

Cantaron los lirios 
el color de nácar
antes de morir de amor
como un destello
de la huella que surca
la vereda de mi vida.

Y comulgo en tus ojos
la verdad oculta
para que el último soplido
del silencio
anuncie mi frágil sueño.

Tú, que hoy partes
a la otra orilla
donde el viento duele
al calor del veneno,
donde el negro de mis venas
tinta cada secreto
con el aullido del trueno.

Ahí, entre tus brazos inertes
hallé el olvido de tus besos,
los restos de mi niñez
que jugaron a aquel cuento
y robé mi memoria
para suspirar
la ceniza y el polvo
que se esparcen
en mi pecho.